Cuando era más chica, jugaba con una mina que tenía dos años más que yo. Era bien de esas que te mandaban de acá para allá; me hacía quedar mal si había un tipo que a ella le gustaba, se hacía la protectora y educadita frente a mis padres, y como buena amiga, se cargaba sutilmente a mi hermano.
Como no era una tipa sociable, no tenía más amigas y me la bancaba toda.
Hasta que un día, enfrenté mis miedos y fui hasta la casa a dejarle una cartita que decía:
"basta julieta, por que aun que seas mas grande que yo no tenes derecho a tratarme asi. Mi ermano no gusta de vos por que le pregunte"
Lo cual, me la devolvió inmediatamente con su linda letra cursiva:
"Vas a ver lo que te va a pasar por preguntarle eso a tu hermano. No quiero ser mas tu amiga y no te voy a devolver el juego de mario de la computadora"
Ahora que volví a releer la carta, seguí comprobando que siempre fue superior a mi. Por lo linda, lo sociable, y porque escribía bien.
Ay Julieta, Julieta, el otro día te crucé, y no te saludé. Me vengué por un ratito todas las maldades que me hiciste, por más que vos me hayas dejado de saludar tres años atrás.