30 de julio de 2012

De las promesas y otras fábulas.

Somos los componentes de la nueva era tecnológica. Unos se sentirán más consustanciados con ella, y otros dirán a viva voz que las redes sociales son productos nefastos. Aún así, ambas partes terminarán en la misma situación. (Quizás los rebeldes elijan cambiarse el nombre a la hora de hacerse una cuenta, o esconderse en el baño para que nadie vea cómo sube las fotos de la marcha contra el imperio virtual.)
Como todo es dinámico y cambia en un pestañeo, debemos adaptarnos al movimiento vertiginoso del ciberespacio. En cada ciberminuto, nace un montón de cosas nuevas. Nos habituamos a observar una colección de imágenes que no recordamos dos minutos después, porque son muchas, y porque queremos verlas todas. Dejamos de usar el teléfono de línea, por la comodidad de los chats y los teléfonos celulares. (A ver, que levante la  mano la persona que usa el teléfono de línea no sólo para llamar a lugares de comidas rápidas, taxis, o abuelos.)
El amor está desvalorizado porque las emociones están siendo tomadas por palillos virtuales. ¿Queremos decírselo a alguien? Apretamos un botón y cerramos los ojos. Es fácil y rápido. Pero no te hace temblar las rodillas, ni se te dilatan las pupilas. Se exhiben relaciones que duran dos semanas donde hay una extensa lista de cuchicheos públicos, y fotos de todos los colores. Se ama porque se sabe escribir la palabra, ¿y después? Y después se vuelve al desamor, a lo horrible que es sufrir, a lo poco que nos cuidan, y a los gritos unísonos que se desploman en canciones de hombres y mujeres despechados. ¿Y las promesas de que te quiero mucho y vas a ser todo para mi?

Ahora, como miembro del barrio, como socia vitalicia de un espacio físico con sol, y pasto, soy testigo de la verdaderas promesas. Sigo sin entender por qué no las erradicamos de nuestro cuerpo a la edad de once o doce años. Y no por la ineficacia al cumplirlas, sino por lo estúpidas que son, ¿quién apuesta su vida en una promesa? Nadie. ¿Quién promete cuando está en sus hilos de lucidez? Nadie. ¿Quién promete?
Cuando uno es un niño, al relacionarse con sus pares, aprende una serie de códigos que lo definirán para ver si será un gil de goma, o si realmente vale la pena prestarle la pelota, o elegirlo como compañero de escondite. La fidelidad se basa en promesas rigurosas que son puestas a examen.
Por ejemplo:
- ¿Por qué no viniste a mi cumpleaños, fulano?
- Porque mi tío llegó de japón y adoptó a un niño y lo quería conocer.
- Si yo vi a tu tío hace cuatro días.
- ¡En serio, te lo juro! Cuando termine los papeles te presento a mi nuevo primo, te lo prometo.
(El acto siguiente que hacía fulano, era darse dos besos en el dedo índice. Una vez cuando estaba estirado, y otro cuando estaba doblado. El otro interventor del juramento venía y le revisaba las manos a ver si tenía algún dedo cruzado, o le pisaba los pies para asegurarse de que no estuviera mintiendo en lo dicho.)

Ambos reconocían esto como un acto cerrado del que no se tiene que hablar más, y cada uno tomaba su rol en el juego al que jugasen, olvidando el rencor y la venganza para siempre. Porque las promesas no deberían ir más allá que eso.

26 comentarios:

  1. es que la palabra, como los valores, están depreciados, juanavalentinaquerida.
    si hasta hay un nabo que inventó labios virtuales para podder besarse por internet...
    un día de estos cupido se nos aparece para cagarnos a patadas en el orto.
    (disculpe el exabrupto)
    abrazo.

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    1. ¿Labios virtuales? ¿Sirven para todo?

      Acá no se pide disculpa, carajo.

      Abracito, querido.

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  2. el AMÉN gigante que le haría a esta entrada, no cabe en el formulario de comentarios.

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    1. A menudo llueve ♪

      http://www.youtube.com/watch?v=XrNOoLiTMjE, me acordé de La Polla.

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  3. lo lindo de conocerte, es que cuando te leo te escucho

    es genial que escribas tan natural

    te felicito Vale

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  4. El cambio es natural, y quejarse de él, es en igual medida natural. El problema es que cuando se incorpora algo nuevo a la vida del ser humano, las consecuencias reales no se ven a corto plazo. Estoy de acuerdo contigo en lo liviano del amor hoy en día, pero fijate que si reviviera un caballero de la época medieval en no se, la década del 70`, también diría que el amor es muy liviano, porque en la era medieval se moría por amor, se batía a duelo por eso y bla bla, pero de todas formas coincido con tus reflexiones del tema.
    Los que estamos en el medio de lo que fue, y de lo que se viene, y vemos como todo se transforma, nos quejamos, es natural, indefectiblemente si tenemos o no razón, no se si alguien la tiene.
    No se puede erradicar las promesas, hay edades que hay una necesidad de prometer y prometer, son etapas de la vida que se deben vivir inexorablemente.
    (como sociólogo no valgo dos monedas, menos mal que no lo soy porque me moriría de hambre).

    Saludo.

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    1. Sos un genio, Mati. Siempre lo pensé.
      Jajaja.

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  5. No me joden tanto las promesas amorosas, porque parten del supuesto, creo yo, de que los dos saben que no se pueden cumplir. Onda, "haría lo que fuera por vos", mentira, si te piden que te comas un ladrillo, no lo vas a hacer, ponele.

    Me joden más las promesas de amigos, del estilo "la semana que viene SÍ O SÍ nos juntamos" y que quedan en la nada... Habrá que madurar algún día, supongo.

    O no!

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    1. si si, esa de un día de estos nos tomamos un café es terrible!

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    2. Un día nos tomamos un café, llorones. Con Javi ya hasta hablamos de un vinito de frutilla.

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    3. Te tomo la palabra! El vino de frutilla se los dejo a ustedes, más café para mí jajaja

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  6. Coincido con todos los comentarios.

    Primero que nada, sos una mina que sabe expresarse con palabras, a mi eso me cuesta tanto!!! No me sé hacer entender muchas veces jaja Soy medio lerda, medio no más.

    Después, toooodo lo que escribiste, lo pienso así. Y lo que dijo Matías (Los que estamos en el medio de lo que fue, y de lo que se viene, y vemos como todo se transforma, nos quejamos, es natural, indefectiblemente si tenemos o no razón, no se si alguien la tiene.) me parece muy certero. Me da una cosa inexplicable adentro ver las generaciones que están viniendo y se me hace imposible pensar en si mi hermana de 6 años va a ser tan idiota, superficial y puta como las adolescentes de ahora. Yo no sé si yo era tarada o si ellas están muy.. avanzadas? Pero las cosas están muy diferentes, y me da miedo por mi hermana. Con 6 años sabe mandar sms (con cel teclado qwerty, pero sabe y mi madre no!!), sabe usar la pc, chatear (con mis amigos jaja) y jugar on line. Yo con 6 años saltaba la cuerda, TODO EL DÍA. Ella juega al PSIII con mi hermano. Aún así, yo soy partidaria de leerla, llevarla al Prado, jugar con las Barbies, etc. No quiero que se pierda frente a una pc.

    Bueno, me estoy yendo a la mierda. En resúmen: hermoso texto.

    Besoton Vale :)

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    1. (Estuve todo el tiempo imaginándote con cara de hermana preocupada)

      Yo creo que hay de todo, en todas las generaciones, sí están sobrevaloradas ciertas cosas, se le da más importancia, y peso, a cosas que quizás cuando nosotros éramos chicos no pasaba. Pero es normal, putas, boludas, gente superficial, y un etcétera cargado de adjetivos similares, siempre estuvieron en todas las generaciones.

      Y creo que le hacés un bien terrible leyéndole cosas a tu hermana.

      Beso grandote, loca. Nos vemos el ocho.

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  7. Muy buena. A mí me encanta descubrir a mis hijas en actitudes tan tan igualitas a las mías a su misma edad, a pesar de los cambios tecnológicos, como todo el procedimiento 'promesístico' que has descrito en detalle.

    Y por otro lado, anteayer por fin le permití a mi hija menor abrir una cuenta de facebook -la condición era llegar a los once años, que cumplió el viernes pasado- pero mientras estábamos en el proceso de abrir cuenta, explicar las medidas mínimas de seguridad (no nombre completo, no direcciones, no teléfonos, no edad, no, no, no) y por supuesto, buscar amigos, recibí el reproche: "pero mamá, vos no me dejabas tener face y Milena tiene!!!" Milena es una primita de 4 años...

    ¿A que vengo con todo esto? Yo qué sé a qué vengo con todo esto, aparte de que mi prima es una pelotuda.

    La cosa es que me descargué. Muy buena entrada.

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    1. Y a todo esto, ¿Milena usa el facebook?

      Me alegro de la descarga, Ana Laura, ¡cuando quiera!

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    2. Teniendo en cuenta que la niña todavía no lee... supongo que no. Lo dicho, una pelotuda mi prima.

      :)

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  8. las promesas no existen, son los padres, como los reyes magos x) fascinante blog, pero qué forma de expresarse chica, buenísima entrada, besos!

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    1. ¡Así como Osama Bin Laden son los padres también!

      Bienvenida, Cristy Prior. :)

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  9. La mayoría de la gente no sabe ni qué mierda quiere hasta que una publicidad le mete una falsa necesidad en la cabeza, así que ¡cómo para hacer promesas a otro!
    Dos minutos después de la promesa ni saben lo que dijeron.

    Saludos.

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    1. La mayoría de la gente (me incluyo) no sabe ni qué mierda quiere. (Punto)
      "¡cómo para hacer promesas a otro!" (Cierro comillas)

      Hola Gordo Peteco, bienvenido.

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  10. aaaw me encanta tu blog, tus textos son increibles!!
    te pasas por el mio? :) solo si quieres *

    http://wildhearts-freeminds.blogspot.com.es/

    besitosss(L)

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  11. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  12. Un montón de gente vive tristemente ! ♫

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  13. Y yo que me sigo preguntando, "¿dónde iremos a parar.... si se apaga Balderrama?"

    http://www.youtube.com/watch?v=qZ1DgfwW-DM

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